KAMA SUTRA

Mallanaga Vatsyayana


LA PROSTITUCION

EXAMEN DE LOS AMIGOS, DE LOS HOMBRES CON LOS QUE HAY

QUE TRATAR O NO, Y DE LAS RAZONES PARA ESTABLECER UNA

RELACION

En su relación con un hombre las prostitutas encuentran el placer y, naturalmente, los medios de subsistencia.

Si su motivación es el placer, se comportan espontáneamente; por el contrario, cuando buscan

dinero, mantienen un comportamiento artificial. Pero incluso en este caso una prostituta debe intentar

hacer que parezca espontáneo; pues efectivamente los hombres confían en las mujeres dedicadas al

amor. Para mostrar su falta de artificio no debe ser avariciosa, ni pretender conseguir dinero con medios

ilícitos para asegurar su futuro. Siempre elegante, se detendrá mirando por la calle mayor, de tal

forma que la vean, pero sin destaparse demasiado, ya que tiene la naturaleza de mercancía.

Entable amistad con cuantos le puedan servir para conquistar a un amante, alejarlo de otras, poner

remedio a sus desgracias y ganar dinero, y para que los posibles clientes no la desprecien. Estas personas

son: guardias, magistrados, astrólogos, individuos valientes, héroes, hombres de cultura similar,

maestros en las artes, pithamarda; vita, vidusaka, fabricantes de guirnaldas, perfumeros, vendedores de

licores, lavanderos, barberos, religiosos mendicantes y otros parecidos, según el fin buscado.

Hombres con los que sólo hay que verse por las ganancias: el independiente, el joven, el rico, el que no

necesita que le mantengan otros; un funcionario, uno que ha conseguido una renta sin esfuerzo, está

movido por rencillas o dispone de ingresos continuos; el que se considera afortunado en amor, el

fanfarrón y el impotente que aspira al título de hombre; el que rivaliza con los de su nivel, el generoso

por naturaleza, el que tiene influencia en palacio o un ministro; uno que se entrega al destino, es indiferente

a su dinero, trasgrede la autoridad de sus padres, resulta muy importante para los familiares o es

hijo único rico; el que pertenece a una orden religiosa, ama en secreto, es un héroe o un médico.

Sin embargo, hay que frecuentar por sus buenas cualidades a todos los que pueden dispensar amor y

reputación. Así suelen ser estos amantes: de familia noble, erudito, experto en todos los saberes, poeta,

maestro en la narración y elocuente; decidido, conoce las distintas artes aplicadas, respeta a los ancianos,

tiene altos ideales, gran determinación y una inquebrantable fidelidad. No siente envidia, es generoso,

fiel a los amigos, le gusta asistir a las asambleas, a las tertulias, a los espectáculos, a las reuniones y

juegos de sociedad. Es sano, no está mutilado, se muestra fuerte, no bebe; es muy viril y educado,

acompaña y piropea a las mujeres, pero no se siente sometido por ellas. Tiene una vida independiente,

no es zafio, ni celoso, ni inseguro.

Veamos ahora las cualidades de una enamorada: guapa, joven, signos de buen augurio y se muestra

extremadamente dulce; le gustan los valores y no el dinero; desea los placeres del amor, tiene un ánimo

estable, no cambia de actitud; busca la distinción, vive siempre sin avaricia, le gustan las tertulias y las

artes.

Los valores generales son: inteligencia, buen carácter y educación; honestidad, gratitud, previsión,

provisión y fidelidad a la palabra dada; saber distinguir el momento y el lugar oportunos, vivir como

persona elegante; evitar la depresión, reír continuamente, la perversidad, la calumnia, la ira, la avidez, la

arrogancia y la volubilidad; corrección en la conversación y, por último, ser expertos en el Tratado del

Amor y en sus ciencias adicionales. Si se da la espalda a estas buenas cualidades, se queda uno con sus

defectos.

Hombres a los que no hay que ver: al tísico, al enfermo, al afectado de lombrices o con mal aliento; al

que ama a su mujer, es vulgar hablando, es avaro, despiadado, o ha sido abandonado por los padres;

al ladrón, al hipócrita, al que practica magia con raíces; al indiferente al honor o al deshonor, a se deja

corromper con el dinero incluso de sus enemigos y, por último, al hombre demasiado púdico.

Según los maestros, las razones para tener una relación son: pasión, miedo, ganancia, rivalidad, venganza,

curiosidad, una decisión, aflicción, escrúpulo moral, fama, compasión, el consejo de un amigo;

vergüenza, parecerse al amado, riqueza, apaciguamiento del deseo, paridad social, vecindad, visitarse

continuamente y esperanza en un futuro. Para Vatsyuyana, los motivos son simplemente las ganancias,

salvaguardar los perjuicios y el amor. Por amor, sin embargo, no se deben perjudicar las ganancias,

pues esto último es el principal motivo. En caso de temor y de situaciones parecidas se analice la

importancia relativa. Hemos expuesto el examen de los amigos, de los hombres con los que hay que

verse o no y de las razones para establecer una relación.

COMO ATRAER AL POSIBLE CLIENTE

Incluso si le invita un posible cliente, una prostituta no debe aceptarlo rápidamente, pues los hombres

desprecian a las mujeres fáciles de conseguir. Para conocer el motivo envíe, vestidos de criados, a

mensajeros, cantantes y bufones, o a otros a las dependencias del hombre; y, si no hay nadie, al

pithamarda y a los de su entorno. Por ellos conocerá la integridad o no del candidato, si siente deseo o

rechazo, si es apasionado o indiferente, si generoso o avaro. Si encuentra lo que va buscando, entable

amistad con él mandando por delante al vita.

Luego, con la disculpa de una pelea de perdices, gallos o carneros, o de enseñar a hablar a papagayos

o estorninos, o de un espectáculo o de una manifestación artística, el pithamarda le lleva a casa de la

prostituta o a ella a casa de él. Una vez allí, la mujer le ofrezca como regalo de amor un objeto que

suscite simpatía y curiosidad diciendo: "¡Personalmente para ti!" Lo alegre con su conversación y con

actos galantes que le satisfagan. Tras despedirse, le envíe un regalo por una criada que sepa contar

chistes; o le haga una visita acompañada del pithamarda, fingiendo un pretexto. Es la forma de atraer al

posible cliente.

Valgan unas estrofas sobre el particular:

A quien visita, ofrezca con amor betel, guirnaldas y ungüentos refinados y tenga conversaciones sobre

las artes.

Cuando hay afecto, le regale objetos, y los intercambie con él; y muestre deseo de hacer el amor por

propia iniciativa.

Con regalos afectuosos, propuestas o simples actos de cortesía, una vez ligada al amante, procure,

después, hacerlo feliz.

COMO SE COMPLACE A UN AMANTE

Una vez unida al amante, para hacerlo feliz, la prostituta viva como si ella fuese su única esposa. En

resumen, haga lo necesario para que el hombre se encariñe con ella, pero sin que ella llegue a encariñarse

de él, comportándose, sin embargo, como si lo amase.

Debe aparecer sometida a su madre, que será cruel y avara del dinero, o, a falta de ésta, a una madrastra.

Ésta se muestre poco satisfecha con el cliente y se lleve a la hija por la fuerza. En estas circunstancias,

la prostituta siempre aparente descontento, disgusto, vergüenza y miedo, pero no desobedezca

las órdenes maternas. Le hable de una enfermedad, en realidad ficticia, siempre la misma, que aparece

sin motivo, no causa rechazo ni es visible ni continuada; aduciéndola como pretexto, cuando tenga

motivos, para evitar tener que ir a visitar al amante. A pesar de todo, mande a una criada que vaya a

recoger las flores que han sobrado de una ceremonia y betel [afirmando que quiere llevarle consuelo].

Durante el amor se muestre maravillada por sus exquisiteces; aprenda las sesenta y cuatro artes eróticas

y ponga en práctica con regularidad las que éste le ha enseñado. Cuando estén solos, se comporte

adecuándose a las costumbres del amante; exprese sus deseos, y esconda eventuales defectos en las

partes secretas del cuerpo. En la cama, cuando el hombre se aleja de ella, no se muestre indiferente,

sea condescendiente, si le acaricia las partes íntimas, lo bese y lo abrace mientras duerme.

Lo mire cuando tiene la mente puesta en otro sitio, o mientras pasa por la calle mayor, desde la terraza

que hay encima de su casa; si él se da cuenta, muestre su desconcierto y con esto su sinceridad. Odie a

sus enemigos, sea amiga de los que él quiere, sienta placer con lo que a él le gusta; comparta su alegría

y su dolor, quiera saber cosas de sus mujeres y no mantenga un enfado por mucho tiempo. Si él tiene

señales de arañazos y mordiscos, aunque se los haya hecho ella, sospeche de otra.

No hable de su amor, sino que lo manifieste con sus actitudes; sin embargo, puede insinuársele borracha,

amodorrada o enferma, y se exprese con claridad incluso cuando el hombre tenga un comportamiento

digno de elogio. Mientras habla, preste atención al significado de sus afirmaciones; después de

escucharlo, lo alabe, intervenga en la conversación y conteste a lo que le ha dicho; esto, si el amante es

fiel.

Se interese por sus conversaciones, a excepción de las que se refieren a las esposas rivales. Cuando él

suspira, bosteza, se atranca [en una palabra] o se cae, le desee buen augurio; dígale "¡Salud!", si estornuda,

imita o se siente eufórico. Si está de mal humor, lo justifique con el pretexto de un dolor o ganas

de quedarse embarazada. No alabe a otro hombre por sus cualidades, ni critique a quien tiene los

mismos defectos que él, conserve lo que le regala. Si le ofende por ligereza, o si tiene un contratiempo,

se quite todas las joyas y ayune. Se lamente de lo que le ha sucedido; diga que está dispuesta a abandonar

el país con él, y le proponga que le rescate del soberano(1). Cuando lo tenga cerca, lo llame

fuerza de su vida; si él gana dinero, realiza sus deseos o recobra la salud, lleve una ofrenda -que había

prometido con anterioridad- a su divinidad protectora.

Sea elegante y moderada en la comida; si canta, pronuncie entre las palabras el nombre y apellido del

amante. Cansada, le coja la mano, la apoye en el pecho y en la frente y, satisfecha de esta alegría, se

adormezca; siéntese y duerma en sus rodillas. Si se aleja de ella, sígalo.

Tiene que desear un hijo de él y expresar el deseo de morir antes que su amado. No hable, en secreto,

de algo que le afecta sin que él se entere. Le impida realizar promesas o ayunos, afirmando que ella

asume la culpa; en caso de que no consiga detenerlo, siga su ejemplo. Si surge una discusión, describa

el asunto como insoluble incluso para él.

No establezca diferencias entre lo que pertenece al amante o a ella. Procure no frecuentar ni tertulias ni

otras situaciones mundanas sin él; se contente con guardar las flores que han sobrado tras una ofrenda a

los dioses y coma las sobras. Debe honrar a la familia de él, el carácter, la habilidad, la casta, la cultura,

el aspecto, las propiedades, el país, los amigos, las cualidades, la edad y la cortesía. Si es valiente, le

invite a que cante, y cosas parecidas. Vaya a visitarle sin preocuparse de temores, de frío, de calor y de

lluvia. Si se muere, exclame en los funerales: "¡Ojalá me toque [en una vida futura] de nuevo a mí!"

Se adecúe a sus deseos y gustos, a sus inclinaciones y a sus comportamientos amorosos. Sospeche de

la magia con raíces [que él habría utilizado para someterla]. Cuando él pretenda hacerle una visita, finja

estar continuamente riñendo con su madre, y, si ésta quisiera llevarle a otro sitio a la fuerza, pida que le

den el veneno, ayunar hasta la muerte, un puñal o una cuerda. Persuada al amante [de su inocencia] con

emisarios, o critique sin reparos su vida. Sin embargo, no discuta nunca por dinero, y no emprenda

ninguna acción sin consultar con su madre.

Si parte hacia tierras lejanas, le haga jurar que volverá pronto; en su ausencia, se abstenga de la limpieza

personal y de pintarse, pero procure ponerse un amuleto, o una sola pulsera de concha [porque es

de buen augurio]. Lamente los sucesos acaecidos, vaya ver a las adivinas y escuche las predicciones;

envidie a las constelaciones, a la luna, al sol y a los astros [porque el amado las puede ver y no a ella].

Si tiene un sueño feliz, desee que preanuncie su llegada; si sueña algo malo, se muestre perturbada, y

haga una ceremonia para neutralizarlo. Cuando el amante vuelva, dé gracias al dios Amor, realice

ofrendas a los dioses, haga que las amigas distribuyan los regalos con los que se celebran los acontecimientos

felices y se lo agradezca a los cuervos [que le han trasmitido los presagios]. Cuando ya no se

trata de la primera vez que ha hecho el amor con él, repita todo, olvidándose sólo del agradecimiento a

los cuervos.

Si el amante se ha encariñado con ella, prometa seguirlo hasta la muerte. Un amante así tiene estas

características: da libre desahogo al sentimiento, no cambia de comportamiento, hace lo que la mujer

desea, no tiene dudas y es desinteresado en cuestiones de dinero.

Todo esto ha quedado expuesto, a título de ejemplo, siguiendo las prescripciones de Dattaka. Lo que

no ha sido explicado, la prostituta lo aprende de la gente y de la naturaleza de los hombres.

Valgan estas dos estrofas sobre el particular:

Por su sutileza y por su gran codicia y porque no se consigue juzgarlas con naturalidad, es difícil

distinguir los signos de amor entre las mujeres, incluso para quien se dedica a esto.

Aman, se vuelven indiferentes, encantan y abandonan, llevándose a veces todas las riquezas;

jamás se consigue conocer a las mujeres.

METODOS PARA SACAR DINERO

Se puede sacar dinero a un amante apasionado naturalmente o con estratagemas. Sobre el particular

algunos sostienen que, si se consigue espontáneamente lo que se necesita e incluso más, una prostituta

no debería recurrir a otros medios. Para Vatsyayana, el amante dará incluso el doble de lo pactado, si

se recurre a estratagemas.

Escoja entre las mercaderías, según el momento y a cambio de dinero, joyas, alimentos, bebidas,

collares de flores, vestidos, perfumes y cosas parecidas, ante el amante, al que elogiará por su riqueza.

Puede utilizar la disculpa de que tiene que sufragar votos, cuidar jardines, templos, lagos, parques,

fiestas o hacer regalos; o lamentar que le han robado sus joyas unos guardias o unos ladrones, cuando

iba a visitarle; o incluso que ha perdido lo que tenía, porque se declaró un incendio, porque reventó una

pared [los ladrones] o por una desgracia en su casa, y lo mismo se le puede ocurrir con las joyas

prestadas o de propiedad del amante. Haga públicos, sirviéndose de los invitados, los gastos que tienen

que afrontar para ir a visitarle; contraiga deudas por su culpa, y discuta con su madre por escaparse

para ir a su encuentro. No vaya a las fiestas de los amigos porque no tiene nada que regalarles; antes,

incluso, muestre al amante, y se lo recuerde, los regalos de valor que le hicieron éstos. Debe renunciar a

algo a lo que estaba acostumbrada.

Puede, además, aducir como justificación un trabajo de un artesano en beneficio del amante; hacer un

favor, por algún motivo, a un médico o a un ministro, y una ayuda a amigos, muy serviciales, en dificultad;

o trabajos en casa, ritos que cumplir por el hijo de una mujer a la que quiere mucho, ganas de un

embarazo, una enfermedad o el deseo de aliviar la pena de un amigo. Venda, invocando el bien del

amante, parte de sus chucherías; o le muestre a un mercader, con el fin de empeñarlas, sus joyas o los

objetos preferidos de su casa [para que crea que está ahogándose]. Si hay intercambio de muebles

parecidos con otras cortesanas, pretenda tener alguno que la distinga.

No olvide, sino pregone, las atenciones recibidas en el pasado; le haga llegar lo mucho que ganan otras

cortesanas, pero a éstas, en su presencia, les describa sus ingresos extraordinarios, reales o no, casi

avergonzándose. Rechace ostentosamente a los clientes de antaño que intentan acercarse a ella, con la

promesa de ingresos espectaculares, y recalque el comportamiento generoso de sus rivales. Por fin,

haga que le suplique un niño, que le asegure que ya no volverán a acercarse jamás [otros amantes]. Son

los distintos métodos para sacar dinero.

COMO RECONOCER A L HOMBRE DESENAMORADO

Una prostituta debe saber reconocer al amante desenamorado por su cambio de humor y por la

expresión de su cara. Un hombre así es muy poco generoso; establece lazos con personas hostiles; dice

que va a hacer una cosa y se dedica a otra; interrumpe sus costumbres; se olvida de lo prometido o lo

cumple de otra forma. Habla con sus compinches por señas; duerme en otro lugar, buscando como

pretexto un compromiso con un amigo; y, además, se dirige a hurtadillas a la servidumbre de la mujer

con la que antes mantenía relaciones.

Antes de que él se dé cuenta, la prostituta tiene que apropiarse, pretextando otro motivo, de sus

objetos de valor, que luego un falso acreedor le quita por la fuerza. Si el amante se opone, éste lo lleve

ante el juez. De esta forma se reconoce al hombre desenamorado.

COMO DESCARTAR A UN AMANTE

Al amante fiel, que en tiempos pasados fue de provecho, si ahora ofrece pocos beneficios, la prostituta

lo mantenga con ella, pero lo engañe. Sin embargo, si él ya no tiene nada, se lo quite con apaños, sin

miramientos, recurriendo a la ayuda de otro hombre.

Se interese por lo que no le gusta a insista en lo que no está de acuerdo; apriete los labios, restregue

los pies, hable de temas que le resulten raros y muestre desinterés y desprecio por los que él conoce.

Mortifique su orgullo, establezca relaciones con hombres superiores a él, lo ignore, reproche a quien

tiene los mismos defectos que él y, por fin, se entretenga en lugares apartados.

Si se le acerca con premura para hacer el amor, esté nerviosa; le niegue la boca, se tape el vientre,

muestre repugnancia a arañazos y mordiscos. Si intenta abrazarle, se lo impida interponiendo los brazos

en forma de aguja; se quede rígida, cruce los muslos y muestre ganas de dormir. Si lo ve cansado, lo

provoque; si no consigue hacer el amor, se ría; en caso contrario, no tenga ganas [ni de noche ni de

día]; cuando se dé cuenta de sus ganas, salga a visitar a personas importantes.

Si hablan, tergiverse sus palabras; se ría, si no es un chiste, y, si cuenta algo gracioso, finja que le

divierte otra cosa. Mientras habla él, mire con el rabillo del ojo a la servidumbre y dé unos golpecitos;

lo interrumpa y hable de otra cosa. Describa en público los errores y vicios de los que no consigue

liberarse, y haga que una criada aluda a sus puntos débiles. Cuando viene, no salga a recibirle, le

pregunte lo que no debe, y al final ella misma lo despida. Son normas, según Dattaka, para tratar a los

amantes.

Dos estrofas sobre el particular:

Prostitución es unirse a los clientes tras atenta valoración, dar placer al hombre con el que se

tienen relaciones, sacarle dinero mientras está entusiasmado y al final liberarse de él.

La prostituta que, al acoger a sus clientes, se comporta según esta norma jamás se deja engañar

por ellos y acumula muchas riquezas.

RECONCILIACION CON UN AMANTE YA DISFRUTADO

Cuando una prostituta deja a un amante un instante después de haberle exprimido todo lo que tenía,

puede restablecer una relación con un hombre que ya había disfrutado. Lo puede hacer si es rico, y ha

vuelto a ganar mucho dinero, si le sigue atrayendo. En caso de que se dirija a otra, hay que pensárselo.

Este hombre puede ser, basándose en los hechos, de seis tipos: la ha abandonado espontáneamente, y

también porque le dio la gana ha dejado a la otra; se ha tenido que alejar de las dos porque ambas le

han rechazado; rompió la relación con ella porque le dio la gana, mientras que la otra le ha puesto a la

puerta de la calle. O la abandonó porque le dio la gana y todavía está con la otra; le dejó a ella porque

le echó, y a la otra porque le dio la gana; por fin, rechazado por ella, se encuentra aún con la otra

mujer.

Si un hombre que ha abandonado porque le ha dado la gana tanto a ella como a la otra le vuelve a

proponer ser amante, la prostituta no debe reconciliarse con él; no le interesan las cualidades de ninguna

de las dos y es una persona voluble.

Quien ha dejado a las dos porque le han puesto a la puerta de la calle es un hombre constante. En

caso de que éste, aunque sea rico, haya sido rechazado por una prostituta que ganaba mucho por otra

fuente, cabe la posibilidad de reiniciar una nueva relación; pues se puede pensar que, enfadado con

aquélla, será muy generoso con ésta por indignación. No vale la pena, sin embargo, si le ha abandonado

por pobre o por avaro.

Al hombre que se fue de su lado porque le dio la gana, mientras que la otra lo ha echado, se le puede

acoger si desde el principio se muestra dispuesto a ser generoso.

En caso de que se proponga como amante un hombre que se alejó de ella porque le dio la gana y aún

está con la otra, hay que someterlo a un examen. Es posible que se haya acercado a otra mujer buscando

algo especial y, al no encontrarlo en aquélla, quiera volver de nuevo a sondearla; una vez a su lado,

se mostrará generoso, pues es un hombre apasionado. O también podría ser que haya conocido los

defectos de aquella mujer y ahora, en la amante anterior, encuentra las mejores cualidades; este hombre,

que reconoce las ventajas, será extremadamente pródigo. Pero, si la prostituta se da cuenta de que

el pretendiente se parece a un niño, cuya mirada se posa en todas partes, o que le gusta mentir, o que

sus pasiones duran tan poco como el azafrán, o que es un individuo capaz de todo, puede restablecer

los lazos con él o dejarlo.

Al hombre que ella echó y que ha dejado a la otra porque le dio la gana, en caso de que se proponga

como amante, hay que someterlo a examen. Podría ser que quiera volver de nuevo por amor, y entonces

sería muy generoso; le han cautivado sus cualidades, mientras con la otra no sentía placer alguno.

También existe la posibilidad de que, al haber sido puesto a la puerta de la calle sin razón, ahora vuelva

con deseo de venganza; o que, después de que coja confianza, quiera llevarse el dinero del que ella se

apropió mientras él la cortejaba; o incluso que se proponga pagarle con la misma moneda, a incube la

intención de abandonarla después de haberla separado de su actual amante. Con un hombre así, que

piensa cómo puede perjudicarla, no debe reiniciar la relación. Si, más tarde, él piensa de otra forma,

hay que descubrirlo con el tiempo. Y vale exactamente igual para el hombre que ella echó y sigue con la

rival, aunque le haga propuestas.

A hombres así, que se ofrecen como amantes cuando la prostituta está unida a otro, se les puede sacar

ventajas. Se puede pensar: lo ha echado para tener campo libre, el amante se ha dirigido a otra parte y

ahora tiene que poner todo el empeño en reconquistarlo; o hablará sólo con él, y la otra le plantará; o

incluso infligirá un golpe bajo al orgullo de su amante actual. Otros motivos: le ha llegado la hora de

ganar dinero, ha mejorado su lugar de residencia, ha obtenido un cargo importante, se ha alejado de la

mujer, ha conseguido liberarse de los vínculos de dependencia, o, por fin, se ha alejado del padre o del

hermano. La prostituta puede pensar, por el contrario, que, haciendo las paces con él, tiene la posibilidad

de conquistar a un amante rico, a quien ha mantenido alejado de ella el hombre con el que vive

ahora. O puede considerar que, si la mujer lo trató mal, conseguirá alejarlo de ella; o incluso, sabiendo

que un amigo de este hombre ama a una rival de ella, que la odia, estima que conseguirá alejar, a través

de él, al amigo de aquélla; o finalmente puede suponer, ya que es un inconstante, que le hará comportarse

como un calavera.

A un hombre así tanto el pithamarda como todos sus compañeros le contarán que, la vez anterior, fue

la maldad de la madre de la prostituta la que acabó echándole, pues ella, aunque lo quisiera, no podía

hacer nada; y le explicarán que ella ahora acompaña a su amante actual sin pasión alguna, más bien

odiándolo. Le convencerán recordándole los antiguos gestos de afecto de la mujer, llenos de recuerdos

cada uno de ellos aparecerá unido a una atención de él. Es la reconciliación con un amante ya disfrutado.

Algunos maestros sostienen que, entre un amante nuevo y uno frecuentado con anterioridad, este

último es mejor, porque ya se conoce su carácter, ya se ha probado su pasión y resulta fácil de complacer.

Vatsyayana considera, sin embargo, que un amante ya frecuentado, dado que sus bienes han sido

totalmente exprimidos, no ofrece demasiado dinero, y es difícil conquistar su confianza, mientras que el

amante nuevo se enamora con facilidad. A pesar de todo, siempre hay excepciones, según la naturaleza

de los hombres.

Unas estrofas sobre el particular:

Se desea la reconciliación,

para alejar a la rival del cliente,

o a este último de ella

o para dar un golpe bajo al amante actual.

Cuando el hombre es bastante apasionado,

teme que ells se una con otro,

cierra los ojos ante las ofensas

y por miedo es muy generoso.

Dé placer a quien no es fiel,

y maltrate al amante apasionado;

cuando viene el mensajero de otro

persona muy importante,

aunque la mujer con el tiempo acabará dedicándose al primero que se ofreció,

no interrumpiendo la reconciliación,

pero sin abandonar al amante que le es fiel.

Mantenga relaciones con quien es apasionado y dulce,

aunque atienda también al otro;

una vez que le haya sacado dinero,

complazca al hombre que la ama.

La mujer experta se reconcilie con un acompañante ya disfrutado,

examinando muy bien perspectivas, beneficios, gran amor y amistad.

DISTINTOS TIPOS DE GANANCIAS

Si una prostituta tiene numerosos clientes y gana mucho diariamente, no puede limitarse a entretener a

un solo amante; establezca el precio por noche, teniendo en cuenta el lugar, tiempo y condiciones, sus

cualidades y su éxito, calculando también su valor relacionándolo con las demás. En sus relaciones con

el cliente se valga de mensajeros y de personas cercanas a él, y los envíe ella misma. Puede visitar al

mismo hombre dos, tres, cuatro veces para obtener unos ingresos extraordinarios; y haga todo lo que

sea necesario para complacerle.

Para algunos maestros, cuando se presentan a la vez varios clientes y las ganancias son parecidas, hay

que orientarse preferentemente hacia el que le ofrece los bienes que ella desea. Sin embargo,

Vatsyayana opina que debe preferir al hombre que le entrega dinero en oro, ya que no se puede devolver

y es fuente de cualquier otra cosa. Entre oro, plata, utensilios de cobre, bronce y hierro, ropa de

cama, colchas, vestidos, perfumes, especias, vajilla, flor de manteca, aceite, cereales y animales hay

que preferir siempre lo que precede. En caso de que los objetos ofrecidos se parezcan, porque son

más o menos iguales, se llevará la palma, tras tener en cuenta los consejos de un amigo, la precariedad

del regalo, las perspectivas de futuro, las cualidades del cliente y el afecto.

Según el parecer de algunos maestros, entre un hombre enamorado y otro generoso evidentemente hay

que dar preferencia al segundo. En realidad, es posible suscitar tendencia a regalar en un hombre

enamorado, ya que incluso un avaro cede cuando se apasiona; pero no se ha dicho que, si se persevera,

el generoso no se inflame de amor; es la opinión de Vatsyayana.

Más aún, entre el rico y el pobre se prefiere al rico; entre el amante generoso y el que cumple lo que le

interesa a la mujer, está muy claro que hay que escoger a este último; es lo que opinan algunos maestros.

Para Vatsyayana, el que cumple lo que le interesa a la prostituta, una vez que lo ha hecho, se

considera satisfecho; el hombre generoso, por el contrario, no se fija en el pasado. En este caso la

preferencia se basa en las perspectivas de futuro.

Siguiendo la opinión de algunos maestros, entre un hombre agradecido y otro generoso evidentemente

hay que privilegiar al segundo. El generoso, sin embargo, aunque haya sido durante mucho tiempo el

preferido, si descubre una simple ofensa o que otra cortesana se le muestra hostil por equivocación, no

tiene en cuenta los anteriores servicios de esa mujer; pues los hombres generosos son, por regla general,

muy dignos, honestos y demasiado atentos. El individuo agradecido, por el contrario, que tiene en

cuenta los servicios que se le han prestado, no se desenamora de un plumazo, y, dado que se ha sometido

su carácter a una prueba, no le importa que alguien se muestra hostil sin motivo; es la opinión de

Vatsyayana. También en este caso, la preferencia debe establecerse basándose en las perspectivas

futuras.

Para algunos maestros, entre la palabra de un amigo y la ganancia en dinero, es obvio que se escoja lo

último. Vatsyayana considera, en cambio, que la ganancia siempre está a su alcance, mientras que un

amigo se puede enfadar, cuando no se respeta su palabra. En este caso hay que inclinar la balanza

basándose en lo que parece más precario. Y en esas circunstancias la mujer puede acallar a su amigo

mostrándole los motivos y asegurándole que lo que él desea puede tener lugar al día siguiente, y así

conseguir un dinero que en caso contrario se le escaparía.

Entre ganar a impedir perder hay que preferir, con toda claridad, lo primero, afirman algunos maestros.

Pero las ganancias tienen proporciones limitadas, mientras que las pérdidas, una vez puestas en movimiento,

no se sabe a dónde van a acabar; es la opinión de Vatsyayana. En un caso de este tipo la

decisión depende de la importancia relativa. Basándose en el mismo principio, en relación con una

ganancia dudosa es preferible evitar un perjuicio.

Los ganancias extraordinarias de las cortesanas de rango superior sirven para levantar templos y cuidar

lagos y jardines, construir presas y capillas para el Fuego sagrado, regalar un buen número de vacas a

los brahmanes a través de dignos intermediarios y promover ceremonias y ofrendas a los dioses, o para

conseguir el dinero que se necesita para estos gastos.

Las prostitutas [más distinguidas] que viven de su belleza destinen lo que excede de sus ganancias para

cubrirse de joyas, construirse una casa suntuosa y amueblarla espléndidamente con muebles de gran

valor y con servidumbre.

Los ingresos extraordinarios de las [mejores entre las llamadas] "aguadoras" deben servir para llevar

siempre vestidos blancos, saciarse de comida y bebida, que no les falten nunca perfumes y betel, y para

conseguir adornos dorados.

Basándonos en algunos maestros, es posible conocer cómo hay que emplear los ingresos excesivos de

todas, incluidos los de las prostitutas de categoría media o baja. Para Vatsyayana, ésta no puede ser

una regla, ya que las ganancias son inciertas según el lugar, tiempo, riquezas, capacidades, pasión y

usos de la gente.

La prostituta puede aceptar una pequeña compensación si desea mantener alejado al cliente de otra, o

quiere robarle un amante fiel, o incluso si pretende privar de las ganancias a su rival. O, cuando considera

que, estableciendo una relación con aquel cliente, conseguirá una buena posición, mayor bienestar,

perspectivas de futuro y muchas visitas; en caso de que quiera inducirlo a que le ayude a impedir una

pérdida, o si piensa ultrajar a otro hombre, apasionado, aparentando una cortesía que tuvo con ella

como si nunca lo hubiera hecho; o simplemente por deseo de amor, con buena disposición de ánimo.

No debe aceptar una compensación modesta, cuando se dirige a un hombre para asegurar una oportunidad

o evitar un perjuicio.

Busque una ganancia inmediata del cliente, si proyecta abandonarlo y reconciliarse con otro; si considera

que está a punto de dejarla, o de volver con su mujer; o si lo retiene en vísperas de superar un

momento difícil. Incluso, cuando piensa que va a llegar el superior que lo dirige, o sea, el amo o el

padre; o si considera que está a un paso de perder su posición, o es un inconstante.

Si existen estas perspectivas futuras: el hombre recibirá un favor prometido por el soberano, o conseguirá

un cargo o un buen puesto; está muy cerca de conseguir recursos estables, pronto llegará su

barco [cargado de mercancías], va a recoger su cosecha; lo que se hace por él no cae en saco roto, o

mantiene siempre las promesas; en estos casos, la prostituta ponga la mirada en él y le haga de mujer.

Unas estrofas sobre el particular:

Mantenga bien alejados tanto para el futuro como en el presente a los que se han enriquecido

con esfuerzo y a los crueles, en cuanto queridos por el rey.

Si evitando a unos hombres tiene perjuicios y bienestar en caso de que los frecuente, se dirija a

ellos, aunque le cueste esfuerzos, y visítelos con algún pretexto.

A los hombres que de buena gana dan riquezas inmensas por el mínimo servicio, son generosos y

muy ardientes les visite incluso corriendo con los gastos.

GANANCIAS Y PÉRDIDAS: EXAMEN DE LAS CONSECUENCIAS Y DE

LAS DUDAS, Y LAS DISTINTAS CATEGORIAS DE PROSTITUTAS

Las ganancias perseguidas llevan consigo también pérdidas, consecuencias y dudas. Éstas pueden

nacer de una inteligencia débil, de una presencia excesiva de pasión, de la doblez, de la honestidad, de

la confianza o de la ira, por negligencia, por ligereza o por el destino. El resultado es la inutilidad de las

gastos realizados, la falta de perspectivas, la evaporación de unas ganancias esperadas, la pérdida de

cuanto se ha conseguido; la mujer se vuelve grosera, accesible a todos, contrae enfermedades, y, por

último, la pueden rapar el pelo, apresarla y mutilarla [porque termina siendo culpable de algún delito].

Por este motivo ella debe hacer un esfuerzo por evitar desde el principio estos defectos y procurar

situaciones que esencialmente prometen ganancias.

Los tres factores de las ganancias son: lo Útil, la Ley Sagrada y el Amor, mientras que los tres factores

de las pérdidas son: el perjuicio, la inmoralidad y la aversión. Si, mientras se ponen en práctica éstos, se

consigue algún otro, se trata de una "consecuencia". Cuando no estamos seguros de alcanzar un determinado

objetivo, o sea no estamos seguros de que algo se realice, tenemos la "duda pura". Si puede

suceder algo o todo lo contrario, se tiene la "duda mixta". Cuando se persigue un fin y se consiguen

dos, se tiene un "doble resultado"; en caso de que se consigan resultados por varios caminos, se tendrá

un "resultado colectivo". Intentaremos ilustrar todo esto.

La naturaleza de los tres factores de las ganancias ha sido ya discutida(2); lo contrario son los tres

factores de las pérdidas.

Cuando una prostituta, que visita a un hombre de excelentes cualidades, consigue un beneficio económico

claro, una buena aceptación general, perspectivas, visitas y solicitudes por parte de otros, esto es

algo útil que tiene como consecuencia lo Útil. Visitar a otro hombre, del que se consigue sólo dinero, es

algo Útil, pero sin consecuencias.

Cuando se acepta dinero de otro, se rompen las perspectivas de un amante fiel, se experimentan

pérdidas financieras o le visita alguien al que todos aborrecen, ínfimo, algo que destruye cualquier

posibilidad de futuro, estamos ante algo Útil que tiene como consecuencia un perjuicio.

Frecuentar, cargando con los gastos, a un héroe o a un ministro poderoso y tacaño, incluso cuando no

hay compensación alguna, para luchar contra una adversidad, hacer desaparecer las causas de un grave

desastre económico y generar perspectivas futuras, es un perjuicio que tiene como consecuencia o Útil.

Cuando se seduce, cargando con los gastos, a un avaro, a un hombre que se cree irresistible, a un

ingrato o a un mentiroso, y al final no se consigue nada, es un perjuicio sin consecuencias. Cuando de la

misma forma se pretende seducir a un hombre, que es el favorito de un soberano muy cruel a influyente,

y al final no se consigue nada, mientras que liberarse de él lleva consigo algunos problemas, es un

perjuicio que trae como consecuencia otro.

Según este principio se aplicarán las consecuencias también a la Ley Sagrada y al Amor; además se

combinarán los distintos factores de forma apropiada. Éstas son las distintas consecuencias.

Cuando la prostituta se pregunta si el hombre, aunque satisfecho, será generoso o no, se tiene una

duda sobre lo útil. Cuando no hay seguridad de que sea justo, sin conseguir beneficio alguno, abandonar

a un amante que ya no da nada, porque se le ha exprimido como a un limón, es una duda sobre la

Ley Sagrada. ¿Nacerá el amor o no, si se frecuenta a un siervo a otro hombre de baja condición, sin

conocer sus intenciones? Es la duda sobre el Amor.

Se tiene una duda sobre el perjuicio cuando no resulta nada claro si un hombre poderoso y de baja

condición, no satisfecho, puede hacer daño o no. Si se abandona o se muere un amante apasionado,

que no ha proporcionado ventaja alguna, ¿es una acción culpable o no? Es la duda sobre la inmoralidad.

Cuando no se entiende lo que el amante desea, ya que no expresa ni siquiera pasión, ¿es acaso

intolerancia? Es la duda sobre la aversión. Éstas son las "dudas puras".

Ahora expondremos las "dudas mixtas". Cuando se dedican atenciones a un forastero de carácter

desconocido, o a un hombre poderoso llegado hace poco, relacionado con un favorito, surge la duda si

tendrá como resultado lo Útil o un perjuicio. Un sabio sacerdote, un estudiante, y por tanto sometido a

la castidad, o un hombre que ha sido consagrado, ha hecho votos o pertenece a una secta particular,

después de ver a la cortesana, se ha apasionado y está a punto de morir; si ella lo visita, por la petición

de un amigo o por benevolencia, la duda está en saber si la acción es conforme a la Ley Sagrada o

contraria a la misma. Acercarse a un hombre sin conocer sus méritos, simplemente porque se lo indican

otros, que no están seguros de cómo es, implica la duda: ¿surgirá amor o aversión? Estas posibilidades

se deben combinar unas con otras: son las "dudas mixtas".

Si, al visitar a otro hombre, se saca una ventaja, y al mismo tiempo se consigue otro tanto de un amante

apasionado, por rivalidad, es un útil por dos lados. Pero, si un encuentro, que se lleva a cabo cargando

con los gastos, resulta infructuoso, y el amante apasionado se enfada y se lleva sus regalos, se

consigue un perjuicio por dos caminos. Cuando no se sabe si se sacará ventaja de la visita, y si el

amante apasionado, por competencia, se mostrará generoso, es una doble duda sobre lo Útil. De un

encuentro que exige gastos, en caso de que sea imposible saber si un amante anterior, hostil,

encorajinado provocará algo desagradable o no, o si el hombre fiel, indignado, retirará todo lo que le

ha regalado, se tiene una doble duda sobre el perjuicio. Son los "resultados dobles", según Svetaketu.

Los discípulos de Babhravya, por el contrario, mantienen: cuando del encuentro con un hombre se

consiguen unas ganancias, mientras que del amante apasionado se sacan ventajas, incluso sin ir a visitarle,

tiene lugar un doble Útil. Si, realizando una visita, hay que correr con los gastos sin resultado alguno,

mientras que, si se le niega [al amante fiel], se derivan inevitablemente unas pérdidas, se tiene un perjuicio

por dos caminos. Cuando uno no está seguro de que, al visitar a un hombre, éste será generoso sin

mirar gastos, ni que, no recibiendo visitas, el amante apasionado se mantendrá generoso, existe una

doble duda sobre lo Útil. Cuando, por último, en el caso de una visita que exige gastar dinero, no es

seguro de que el amante de un tiempo atrás se mostrará hostil y muy duro, y tampoco es seguro de que

[el hombre fiel], privado de estas visitas, por despecho, ocasionará pérdidas, se tiene una doble duda

sobre el perjuicio.

Cuando se cruzan estas situaciones, el resultado es: de una parte lo Útil, de otra el perjuicio; por una

cara lo Útil, por otra la duda sobre lo Útil; por un lado lo Útil, por otro la duda sobre el perjuicio; por

una parte perjuicio, por otra la duda sobre lo Útil; por una cara perjuicio, por otra la duda sobre el

perjuicio; por un lado la duda sobre lo Útil y por otro la duda sobre el perjuicio. Éstos son los seis

resultados mixtos.

En casos parecidos, después de haber reflexionado con los amigos, se acepte la duda sobre lo Útil,

cuando las ganancias parecen muy consistentes o resulte posible amortizar un grave perjuicio. De esta

forma, basándose en un razonamiento parecido, se pueden ponen ejemplos hasta de casos relacionados

con la Ley Sagrada y con el Amor. Éstos se combinan y se cruzan entre sí. Son los "resultados

dobles".

Varios vita juntos suelen recibir a una sola prostituta: es la selección en compañía. Cuando una mujer

tiene relaciones con uno o con otro debe buscar sacar ventajas de cada uno por la rivalidad que los

separa. En la fiesta de primavera y en ocasiones parecidas haga que la madre advierta: "Hoy mi hija se

irá con aquél que le satisfaga éste o aquel deseo". Luego, en los encuentros que surgen de esta competencia,

valore las ventajas. Útil en un sentido, o en todos los sentidos; perjuicio por una parte, o por

todas partes; Útil a medias, o en cada caso; perjuicio a medias, o en todos los casos: los "resultados

colectivos". Como antes, también aquí aplíquense las dudas sobre lo Útil y sobre el perjuicio, y

procúrese mezclarlas; y prácticamente lo mismo se haga en relación con la Ley Sagrada y con el Amor.

Es el examen de las consecuencias y de las dudas relacionadas con las ganancias y las pérdidas.

Los distintas categorías de prostituta son: la aguadora, la mujer infiel, la desinhibida, la danzarina, la

artesana, la mujer completamente corrompida, la que vive de su belleza y la cortesana. Para todas éstas

vale, en los términos adecuados a cada una, los planteamientos sobre clientes y amigos, cómo satisfacerlos,

métodos para sacar dinero, cómo descartar a los amantes y reconciliarse con ellos, éxitos de los

distintos tipos de ventajas y examen de las consecuencias y dudas relativas a las ganancias y pérdidas.

Ésta es la prostitución.

Como cierre, dos estrofas sobre el particular:

Ya que los hombres persiguen el placer, y éste tiene lugar con las mujeres -es el punto fundamental

del tratado-, aquí hemos hablado de los éxitos femeninos.

Hay mujeres entregadas a la pasión y mujeres que buscan el dinero; en otra parte de este libro se

ha descrito la pasión, en la dedicada a las prostitutas, los resultados que obtienen.

Notas Prostitución

1. Es probable que se aluda a la cortesana que depende directamente del Estado (situación descrita en

el Artbasastra), en el que se indica que la suma necesaria para rescatarla es muy elevada, 24.000 pana,

en relación con su salario anual de unas 1.000 pana.

2. En I,12.

 


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